Fue hace exactamente un mes atrás, cuando desde la Municipalidad de Rawson se emitió un comunicado informando que el intendente, Rubén García, se encontraba de licencia debido a que tenía que ser sometido a una intervención quirúrgica cardiológica.

Ante la ausencia del jefe comunal por su estado de salud, el presidente del Consejo Deliberante, Juan Carlos Salvadó, asumió de forma interina la intendencia hasta el retorno de García. Desde ese entoces, Rawson se volvió tierra de nadie o mejor dicho una tierra fértil para el reconocido oportunismo de los viejos zorros pescadores de la zona.

Fue así como con un estilo mafioso y poco elegante, conocido desde hace años por aquellos pagos, comenzaron a tejerse una serie de acciones desestabilizadoras que buscaban hacer de uno de los municipios más importantes de la provincia, la verdadera capital del caos.

Luego de la exitosa intervención del intendente García el pasado 17 de noviembre, su par interino, Juan Carlos Salvadó (de pública y estrecha vinculación con el ex intendente y la familia Gioja), tomó la decisión de llamar a paritarias al gremio SUOEM para el 30 de ese mes, para empezar a discutir el organigrama y la recategorización del personal. Esta desición cargada de intencionalidad desestabilizadora, cayó muy mal en el propio García, quién ya había hecho público que sería el quién encabezaría esa negociación, y en ese entonces se recuperaba haciendo chequeos pertinentes habiendo recibido el alta hospitalaria. 

Sabido era que García no se reincorporaría hasta la primera semana de diciembre, lo que reavivó por aquellos días una fuerte disputa gremial que provocó que varios trabajadores recolectores de residuos del municipio comenzaran a implementar una medida de fuerza y no realizaron las tareas tanto de recolección como de limpieza que les correspondía. Había que acelerar el proceso, estaba claro que mientras el gato no estaba los ratones debían moverse con rapidez.

Desde ese entonces y hasta la fecha, Rawson se volvió tierra de caos. Uno de los departamentos más poblados de San Juan, sumido en una operación mafiosa y con aires destituyentes. Por esos días se vio a «trabajadores», vinculados directamente con el Giojismo rawsino, prender fuego en la plaza departamental y desperdigar cantidades de residuos en diferentes puntos del departamento, escudados en una «lucha justa» por su salario.

Queda expuesto que detrás de esta problemática que hoy sufren los vecinos de Rawson, hay una acción premeditada y dirigida desde el poder anónimo departamental con fines golpistas. Dicen que escarbando en las peores miserias se encuentra el verdadero rostro de las personas. Entonces, al convivir a diario con la miseria de los residuos producto de esta lucha, ¿No será momento de revolver un poco la basura en Rawson para conocer la cara de los verdaderos protagonistas detrás de esta historia?

Por cr

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